Introducción

by Shaian Gutierrez

2021-22

La historia de México presenta un efecto único en las identidades colectivas, especialmente las de los grupos indígenas. Las identidades indígenas son parte de las identidades colectivas, pero han sido invisibilizadas y tratadas de manera diferente en comparación con las identidades colectivas no indígenas. A través de las acciones de los que tenían el poder, como los poderes españoles en este caso, la Corona Española y la Iglesia Católica, el gobierno mexicano, desde el Porfiriato hasta el gobierno actual, o personas con ciertos puestos institucionales como Leopoldo Batres, los arqueólogos del pasado, y las organizaciones de otros países incluyendo el Museo Británico y museos estadounidenses, las identidades colectivas se ignoraron y fueron menospreciadas. Esta tesis se propone examinar las ideas acerca de cómo los sitios arqueológicos influyen en la construcción de un imaginario colectivo en México desde el siglo XIX hasta ahora y la manera en que dichas narrativas aún están siendo modificadas en relación con los usos que se le dan a los sitios arqueológicos dentro del territorio nacional.

En la presente tesis planteo la siguiente pregunta: ¿Cómo han cambiado las creencias sobre la posesión de los artefactos y los sitios arqueológicos desde la colonización de Mesoamérica? Hay y hubo diferentes representaciones y modos de describir los sitios, incluyendo las del Museo Británico en sus exposiciones y comprensión de la propiedad de sitios, el Porfiriato que las usaba a crear una identidad nacional, los diseñadores del teocalli mexicano en la Exposición Universal de París de 1889, tanto como los fotógrafos de los sitios. Todos ellos funcionan como una manera de expresar la posesión de los sitios y artefactos arqueológicos, y moldean la identidad a través de esa posesión.

Otras preguntas que surgen tras esta investigación son: ¿Cómo y por qué se mantuvieron estas narrativas?, ¿Qué es considerado valioso?, ¿Quién decide dicha valoración y cómo comprobamos que eso es valioso? Múltiples sitios arqueológicos a través de México incluso Teotihuacán, Comalcalco, Mitla, etc. han sido reclamados y considerados “valiosos” o “insignificantes” desde la perspectiva occidental, y son usados para cenas y videos presidenciales, excavados y financiados por personas con cierto poder y autoridad. En última instancia, son usados como meras exhibiciones de poder. Los grupos indígenas a quienes estos sitios pertenecen no han tenido un lugar en la narrativa de estos sitios hasta tiempos más recientes. Con el transcurso del tiempo, actualmente los grupos indígenas están en un proceso de recuperar su propia historia, y por lo tanto, sus identidades colectivas. Pero, por otro lado, muchos “descubrimientos” arqueológicos de México todavía están en las colecciones de museos o en las colecciones de dueños no legítimos. Es inaceptable que a través del pasado, individuos y organizaciones hayan tomado propiedad de los sitios, ya que este derecho sólo pertenece a los grupos herederos de estos sitios, que son parte de sus identidades colectivas y que al estar a cargo de dichas propiedades aprenderán más no sólo sobre los objetos, sino sobre sí mismos. 

Para analizar la identidad colectiva lo primero que se necesita es definirla. Es importante señalar las diferencias entre los tipos de identidades. Un tipo de identidad considerable en la historia mexicana es la identidad nacional. Como escribe Benedict Anderson en Imagined Communities: reflections on the origin and spread of nationalism, para entender lo que es una “nación,” necesitamos considerar cómo la nación llega a ser histórica, de qué maneras ha cambiado a través del paso del tiempo y por qué, hoy, ordena una legitimidad emocional profunda (Anderson, 4). La comprensión de una nación específica difiere dependiendo de la persona y su origen. Este tipo de identidad era lo más importante para el gobierno mexicano. Después de independizarse de España, el país tuvo una mala reputación al ser considerado como un país violento e incivilizado, según el libro de Seonaid Valiant (68). Por eso, el gobierno trabajó constantemente para cambiar esta percepción para su beneficio, sin tomar en cuenta los discursos de sus habitantes. La diferencia entre las dos identidades es que la identidad nacional aspira a una imagen de la perfección del país mientras la identidad colectiva considera las voces de los habitantes, especialmente las de las comunidades indígenas que componen la mayoría de la población mexicana. 

Ahora, la definición de la identidad colectiva puede ser explicada en más detalle. Las identidades colectivas tienen un enfoque en un grupo en total. Francesca Polletta y James M. Jasper definen la identidad colectiva como las conexiones cognitivas, morales y emocionales de un individuo con una comunidad, categoría, práctica, o institución más amplia (Polletta y Jasper, 285). La identidad colectiva solamente existe con la aceptación del miembro sobre su identidad. La mayoría del tiempo, la identidad colectiva de un grupo se expresa a través de las tradiciones y culturas de los grupos. En México, eso incluye las prácticas de las comunidades indígenas que difieren de lugar a lugar y de comunidad a comunidad.

 La identidad colectiva no depende de las ideologías, motivaciones o identidades individuales. La identidad colectiva puede ser afectada por muchas cosas, de maneras positivas y negativas. Pero, en México, ha habido conflictos con la autoridad de cambiar, narrar y tomar poder sobre las identidades colectivas indígenas. Las identidades indígenas son parte de las identidades colectivas pero han enfrentado una historia sumamente diferente. Todas estas acciones tenían y tienen un efecto negativo en las identidades colectivas, especialmente las identidades indígenas. Después de sufrir estas acciones por siglos, las identidades colectivas pueden ser cambiadas completamente y es difícil reconstruirlas, pero no imposible.

Unas de las partes más importantes con relación a las identidades colectivas en México son los sitios arqueológicos que pertenecen a las comunidades. En la época que analizaré, la pregunta que más perdura es: “¿quién es el dueño legítimo de los sitios y artefactos arqueológicos?” Las comunidades indígenas son los descendientes de los constructores de los sitios, y por eso pueden ser considerados los “dueños legítimos.” Todavía se necesita considerar la idea de narrar una historia propia. A través de la historia de México, grupos e individuos separados de las comunidades habían tomado control de las narrativas de estos sitios y esa es la razón por la cual las comunidades merecen control completo sobre sus propios sitios: porque deben poder narrar su propia historia.

A lo largo de esta tesis, voy a analizar los efectos en las identidades colectivas en los tres últimos siglos. Los sitios escogidos para ello son Teotihuacán, Comalcalco, Mitla, Copán, y los que cuentan con museos comunitarios. En la primera sección, voy a discutir la colección de artefactos mexicanos abrumadoramente gigante del Museo Británico acumulada en el siglo XIX. Segundo, analizaré las acciones poco profesionales del primer Inspector General de México en los siglos XIX y XX. Finalmente, escribo dos secciones sobre las funciones más recientes de los sitios arqueológicos mexicanos para el beneficio del mundo, el gobierno mexicano, las comunidades indígenas y las identidades colectivas en los siglos XX y XXI. Termino comentando un sistema arqueológico más justo para las identidades colectivas, un sistema apoyado por teorías como la arqueología indígena. Sonya Atalay, una arqueóloga indígena, describe esta idea como una manera de descolonizar la arqueología, dando poder a las comunidades indígenas.

La comprensión de los cambios hechos a las identidades colectivas por las personas con más poder tiene como consecuencia la de considerar una perspectiva y una voz que durante mucho tiempo ha sido ignorada. Todavía, hoy en día, hay ejemplos de la continua ignorancia que rodea a las comunidades indígenas, por figuras como la del actual Presidente de México, las empresas y la población en general. Es verdad que el daño a las identidades colectivas es difícil de ser reparado completamente, pero las identidades colectivas hoy en día tienen más oportunidades de crecer más allá de su pasado a partir de prácticas como la arqueología indígena y de ideas como los museos comunitarios.


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