Conclusión
Aunque los sitios arqueológicos mexicanos han enfrentado muchos cambios de poder con los años, los efectos principales en las identidades colectivas empezaron con las acciones del Museo Británico en el siglo XIX. El museo es responsable por recolectar miles de artefactos y fragmentos de los sitios. Al mismo tiempo que acumulaban estas cosas, crean una división entre las comunidades indígenas del pasado y las comunidades indígenas de ese tiempo. El museo también se sentía con la autoridad de declarar cuáles sitios debían ser custodiados por las comunidades y el gobierno. A través de estas acciones, el Museo Británico causó un efecto negativo en la identidad colectiva, creando una narrativa incorrecta que ignoró por completo a las comunidades indígenas.
Después de eso, el Inspector General fue contratado para parar los efectos negativos del museo y otros individuos u organizaciones que le faltaban el respeto a los sitios arqueológicos. En vez de eso, creó más problemas. Su primer error fue trabajar para mostrar el poder del gobierno especialmente sobre los sitios arqueológicos y los arqueólogos en general. El sitio principal del cual tenía control era Teotihuacán, y su trabajo sólo consistió en perpetuar una identidad nacional errónea a través de este sitio. Esto lo hizo al destruir y “perder” muchos objetos y fragmentos de Teotihuacán. El efecto hacia las identidades colectivas fue negativo, pero diferente que el efecto del Museo Británico porque fue perpetrado por un hombre mexicano, mostrando el poder del gobierno del país sobre las comunidades indígenas en vez de un poder internacional, como lo es el Museo Británico.
El Porfiriato continuó sus esfuerzos por crear una nueva imagen a nivel internacional. Sus esfuerzos fueron mostrados principalmente en la exhibición universal en París y las fotografías de los sitios arqueológicos usadas como tarjetas postales. La exhibición universal falló por muchas razones, en su mayoría por el autoexotismo presente como un punto de vista principal, pero también porque usaban un diseño occidental para presentar a México. La fotografía fue un proyecto más ambicioso que creó una imagen de México extendida a varias partes del mundo. Toda esta imagen ignoró tanto las voces como las perspectivas indígenas. Por eso, el efecto en la identidad colectiva por las acciones del gobierno en sus esfuerzos de crear una identidad nacional era, sobre todo, negativo a pesar de sus buenas intenciones.
Finalmente, expuse las acciones principales sobre la manera en que los sitios arqueológicos afectan a las identidades colectivas hoy en día. Todavía hay una parte negativa, como la destrucción de Teotihuacán por la construcción de un parque de atracciones o la lectura de la carta de AMLO en frente de un sitio maya. Pero también hay un lado más positivo que presento por medio de los ejemplos de los museos de comunidades y la arqueología indígena. Estos cambios son el comienzo de la descolonización de las comunidades y entonces de la recreación, recuperación y reclamación de las identidades colectivas.
Por eso, se debe continuar trabajando por la continuación del fortalecimiento de las identidades colectivas. La memoria de las comunidades es una parte crucial para fortalecer sus identidades. Como menciona Andreas Huyssen, es importante considerar ¿cómo deben las memorias locales, regionales, o nacionales ser aseguradas, estructuradas y representadas? Es una pregunta fundamentalmente política sobre la naturaleza de la esfera pública, sobre la democracia y su futuro, sobre el estado cambiante del estatus de nación, la ciudadanía y la identidad (Huyssen, 26). Se necesita proporcionar respuestas a esta pregunta para fortalecer las identidades colectivas en el futuro. A través de los museos comunitarios y la arqueología indígena existe una posibilidad positiva para fortalecer en el futuro las identidades colectivas indígenas.
Con estos cambios, es crucial considerar los próximos pasos en fortalecer las identidades colectivas. La creación de una ley como la Ley de protección y repatriación de tumbas nativas americanas (alias la ley NAGPRA) en los Estados Unidos podría ser un gran paso en este proceso. Esta ley provee a las comunidades y a las organizaciones indígenas en los territorios estadounidenses de un poder único y además inaugura una conversación abierta entre las comunidades indígenas estadounidenses y las organizaciones que habían tomado objetos indígenas. En un mundo ideal esta ley incluiría museos internacionales también, como el Museo Británico, pero este es el próximo paso después de los museos nacionales asumiendo la responsabilidad de devolver las pertenencias de las comunidades indígenas.
Todas las injusticias que las comunidades indígenas presentes y del pasado en México están al menos siendo puestas en escena. Mientras se recuerden los errores del pasado en el campo de arqueología el camino a un futuro más prometedor para estas comunidades es posible. A través de la descolonización, la recuperación y la reclamación de los sitios, las historias, y las identidades colectivas, estas comunidades pueden finalmente tener el poder que ha estado ausente por siglos.
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