El esfuerzo del gobierno mexicano hacia la creación de una identidad nacional: La fotografía de los monumentos nacionales
La exposición universal proveyó a México una oportunidad de presentarse ante todo el mundo en un escenario global, a pesar de que el Porfiriato continuaba representando a la nación en un sinnúmero de modos. Uno de éstos modos fue el de fotografiar a los monumentos nacionales, incluyendo en su mayoría a los sitios arqueológicos. Es por esta razón que los fotógrafos fueron muy comunes y populares en esta época porque su trabajo fue usado para crear una identidad nacional. En ese tiempo, la fotografía de los sitios mexicanos por extranjeros demuestra la modernización de México a través de tecnología nueva, a pesar de que fotos de solamente los sitios también crea una imagen de un país estancado en el pasado.
La idea de experiencias e imágenes compartidas entre las masas es una parte primordial de los finales del siglo XIX y los principios del siglo XX (White, 520). Este avance en la tecnología resultó en la fundación de instituciones dedicadas a lo visual, por ejemplo, los cines, los museos de cera, los dioramas de teatros, y más importante en esta instancia, los periódicos, surgiendo para complacer a las masas. El Porfiriato tenía la idea de utilizar estas nuevas tecnologías como una parte de su imagen y al servicio de esta.
El uso de las fotos como tarjetas postales permitía que se perpetuara la representación nacional a nivel internacional gracias al Porfiriato. Esta forma de representación excluía a la población mexicana y sólo se difundió la imagen de los sitios arqueológicos. El objetivo principal fue la difusión de fotos de sólo los sitios mexicanos. Por eso, la imagen que predominó y se diseminó a nivel internacional fue la de un país sin personas. El Porfiriato estuvo en contra de que los indígenas formaran parte de la imagen nacional porque pensaban que los indígenas estaban fuera de la modernidad, y la idea guiada del deseo por más fotografías fue la modernidad.
Unos fotógrafos estaban en contra de esta representación y mostraban a las personas en su fotografía. Las opiniones opuestas afectaban la identidad colectiva en distintas maneras: de un lado fortalecían la realidad de una identidad colectiva y del otro lado negaban el reconocimiento a las comunidades con identidades colectivas importantes a la nación.
El Porfiriato quería conmemorar el centenario de la independencia de la nación con las celebraciones de 1910; y para ello, se comisionó a diversos fotógrafos que documentaron la arquitectura colonial, las ruinas indígenas y los monumentos mexicanos. Además, en esta época Díaz también empezó a posar en las fotos, para perpetuar su imagen como presidente. Su proyecto incluyó a muchos fotógrafos famosos, como el padre de Frida Kahlo, Guillermo Kahlo, y otros que se hicieron famosos por su trabajo hecho en México, como Charles Betts Waite y François Aubert. Los fotógrafos capturaban los edificios y sitios como se les pidió, pero unos también tomaban fotos de la población mexicana. El final del Porfiriato fue el comienzo de la Revolución Mexicana, y eso es crucial recordar especialmente en el campo de la fotografía.
El principio rector del Porfiriato era crear una identidad nacional mexicana, y eso incluía hacer de la modernidad una parte grande de este plan. Díaz estaba influenciado por los “Científicos”, un grupo de miembros oficiales que trabajaban para el Porfiriato, y que se les comisionó para aplicar la tecnología más avanzada de su tiempo, incluyendo a la fotografía. Según Russell White, en su artículo sobre la fotografía durante el Porfiriato, particularmente la de Agustín Víctor Casasola, la tecnología era tan importante como el contenido de las fotos mismas. En su opinión, la fotografía representaba ciertos símbolos que comunicaban una cultura pública basada en una comprensión compartida que era nueva y emocionante.
Al incorporar la tecnología como parte de su régimen, el Porfiriato creaba la misma división que el Museo Británico había creado antes: entre la grandeza de la historia de las comunidades indígenas del pasado y los indígenas en el día presente. La lógica de este argumento, según las ideas del Porfiriato, era que el futuro necesitaba ser un país moderno con más tecnología y esta idea incluía las civilizaciones precolombinas, y por alguna razón, no sus descendientes. Esta vez, el gobierno mexicano no sólo creó y aceptó esta división, sino que además adoptó la idea de quitar los grupos indígenas del día presente. El Porfiriato estaba reescribiendo y recreando la imagen de México y omitía en gran parte a la población indígena. El efecto de esta acción fue muy negativo porque, de nuevo, las identidades colectivas estaban siendo olvidadas en algún lugar que no incluía ni el pasado ni el presente, y esta vez, ni el futuro.
Waite (1861-1927) capturó algunas de las imágenes principales de uno de los sitios favoritos para el régimen del Porfiriato, la Pirámide del Sol en Teotihuacán (Fig. 3). Tal y como ya mencioné anteriormente; la importancia de este sitio para el Porfiriato, representaba su régimen en muchas maneras incluyendo las excavaciones del Inspector Batres, la cena presidencial, el recorrido internacional del sitio, y finalmente, la civilización representante de México, escogido por Díaz sí mismo. Según Valiant, el motivo de Waite fue únicamente el de tomar fotos bonitas, sin mostrar opinión política alguna a través de su fotografía; sin embargo, Waite también fue conocido por mostrar la realidad de la situación de la pobreza en México en sus fotos. Quizás Díaz empezó la idea de usar la fotografía para compartir ideas visuales a través de miles de millas, pero eventualmente los fotógrafos usaron esta idea para el beneficio de sus opiniones, en vez de sólo trabajar para el gobierno.
Díaz introdujo la fotografía a México como una manera rápida y eficiente para compartir ideas; y utilizó la fotografía para su beneficio. La fotografía representaba las nuevas tecnologías; y mientras que el Porfiriato buscaba la modernidad, ignoró a la población indígena que representaba el pasado, un pasado que no se quería revivir ni recordar. De nuevo, los esfuerzos del gobierno por crear una identidad nacional tenían un efecto negativo en las identidades colectivas porque, una vez más, las diversas comunidades fueron ignoradas.
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